Incertidumbre política: qué ocurre si se detiene la retención

Si el stock deja de crecer, la escasez de carne se expresaría más adelante, y se haría notar en los precios.

Ignacio Iriarte

¿ Q ué pasaría si como consecuencia de la incertidumbre política se detuviera el proceso de retención ganadera en curso? En principio, si los ganaderos ofertaran la totalidad de su producción anual, sin retener hembras, la faena podría aumentar 600-700 mil cabezas al año, que son unas 135-158 mil toneladas en gancho, equivalentes a unos 3,5 kilos per cápita.

Si todos los restantes factores (ingresos de la población, precios y volumen de los sustitutos, tipo de cambio y precios internacionales) se mantuvieran constantes, es probable que gran parte de esa oferta adicional se volcara al consumo interno y los precios del ganado caerán.

Si el stock deja de crecer, la escasez de carne vacuna se expresaría más adelante, y se haría notar en los precios, ante cualquier aumento de la demanda local o internacional; debe recordarse que sólo por el crecimiento vegetativo, la demanda doméstica crecería el 1,1 por ciento anual acumulativo.

Es posible que esa misma incertidumbre política electoral haga subir el tipo de cambio –algo de eso ya está sucediendo– y una fracción importante de lo que se incremente la oferta al dejar de retenerse se vuelque a la exportación, al reducirse la brecha entre los precios locales y los valores que está dispuesto a pagar el mercado internacional.

Política ganadera

Si creciera la posibilidad de una vuelta de la política ganadera K, en los próximos dos años el stock crecería más lentamente o dejaría de crecer, pero difícilmente se registraría una liquidación. Si el stock deja de crecer, en cuatro años –sólo por el crecimiento poblacional– la ganadería argentina se comería la mitad del llamado “saldo exportable” actual.

Históricamente las tres condiciones principales para que el stock crezca han sido: a) Precios reales para el ternero de invernada igual o superiores al promedio histórico; b) Un horizonte político-institucional relativamente claro, y c) Un clima que acompañe.

Hoy, pese a que los precios a moneda constante han retrocedido, a que el panorama electoral aparece mucho más incierto que hace unos meses, y a que las inundaciones están afectando enormes zonas del país, la retención sigue su curso, registrándose todavía en muchos criadores la intención de invertir y de aumentar el rodeo de vacas de cría.

En la venta de muchos insumos ganaderos (reproductores, semen, máquinas, alambres, camionetas, semillas forrajeras, etcétera) se refleja que todavía predomina entre los productores un moderado optimismo sobre el futuro de la ganadería.

Estados Unidos

Los precios del ganado en Estados Unidos han experimentado en los últimos dos años oscilaciones, tanto a la suba como a la baja, como nunca en la historia se había visto. Hace menos de un año varias gremiales ganaderas atribuyeron esos cambios inéditos a la influencia negativa de los mercados de futuros, cuyo volumen –especuladores mediante– es enorme, lamentando la ausencia de mercados físicos –tipo Omaha– como referencia.

Troy Marshall, desde el Beef Magazine , sostiene que el verdadero problema, especialmente para los ganaderos norteamericanos, es que la capacidad de faena de la industria frigorífica, después de muchos años de pérdidas económicas y crisis, es insuficiente para procesar el aumento actual de la faena, producto de la suba del stock (+4,1 por ciento) en los últimos dos años.

La oferta de hacienda para faenar está superando la capacidad de la industria. En los últimos años, la mayor parte de la industria, ante la caída del stock y de la faena, ha bajado de las 48 horas de faena semanal habituales –para lo que están preparadas la mayoría de las plantas– a sólo 32-36 horas semanales, con una fuerte pérdida de personal calificado.