Crece la puja entre frigoríficos y abastecedores por la baja del cuero

El valor actual de los subproductos bovinos no les alcanza a los matarifes para pagar por el servicio de faena. El mayor costo se está trasladando al precio mayorista de la carne.

Alejandro Rollán

La caída que muestra el precio del cuero sigue  complicado los números en la cadena de la carne. Desde hace varios meses, el ingreso del recupero por la venta de subproductos de la faena (sebo y especialmente el cuero) no es suficiente para que los matarifes puedan afrontar el costo del servicio que realizan los frigoríficos.

El dato no es menor, si se tiene en cuenta que más del 60 por ciento del abastecimiento de carne en Argentina está en cabeza de los matarifes, que pagan por el servicio. La única forma de afrontar ese mayor costo es trasladando su incidencia al precio de la carne, advierten en el sector. Por el momento, los reajustes se vienen dando a nivel de la carne mayorista (al gancho) y se va diluyendo a medida que se acerca a la góndola.

El último aumento en el precio de la carne al mostrador fue en agosto, cuando subió cinco por ciento, debido a una actualización salarial en los trabajadores.

"Un matarife está pagando entre tres y cuatro pesos por kilo de carne vacuna, cuando en algún momento –hace ya más de dos años– el valor del subproducto era mayor al costo del servicio de faena y el frigorífico era quien le pagaba al matarife", aseguran desde la industria frigorífica.

Se agrava la crisis

Después de un período de casi dos meses de estabilidad en la lista de precios de referencia de cueros salados, el valor del subproducto se redujo un cinco por ciento para las categorías de vacas y animales livianos, informaron desde el consorcio exportador ABC. 

Dos años atrás, el precio en dólares del cuero del novillo era superior a los 2,10 dólares por kilogramo; en la actualidad, el valor apenas llega a 80 centavos por kilogramo. Si bien la baja en el mercado internacional es generalizada, el impacto en la plaza local duplica al registrado en Estados Unidos, por ejemplo.

La crisis en el precio del cuero no es nueva a nivel mundial. Comenzó a gestarse a finales de 2014 y se ha mantenido con algunas oscilaciones. A nivel del mercado interno, el valor del subproducto se ha visto afectado por la baja internacional y el tipo de cambio.