Los precios, bajo efecto de la “escoba fiscal” en la cadena de carnes

Los frigoríficos de consumo confían en aumentar su poder de negociación frente a los usuarios matarifes.

Ignacio Iriarte

La suba del precio de la hacienda que se registra desde el 1º de marzo, y que ahora ha comenzado a moderarse, obedece fundamentalmente a una fuerte caída de la comercialización de ganado en directo.

Muchos productores no están aptos y no están en condiciones de vender, y muchos matarifes marginales han dejado de operar con la nueva normativa.

Productores, feedloteros y consignatarios han dejado de vender en directo a muchos matarifes hasta hace poco amparados por los frigoríficos, y toda esta demanda insatisfecha se vuelca sobre Liniers, que tiene en estos días un número inusitado de compradores.

Al ser muchos los que no pueden vender y muchos los que no pueden comprar, la faena y el abastecimiento de carne se resienten, y sólo la recesión y la falta de dinero en la calle han impedido una disparada en el precio del novillo.

Poder de negociación

Los frigoríficos de consumo, hasta hace unos días en una situación terminal, confían en incrementar su poder de negociación frente a los usuarios matarifes, que le permita sacarse de encima a los operadores marginales y reducir o suprimir los recuperos pagados; sin la competencia desleal, el precio de la carne en la calle aflojará los costos de faenamiento (incluida una utilidad razonable) y todos los impuestos.

Cuando el nuevo sistema esté, se habrá logrado el blanqueo de muchos matarifes, especialmente grandes y medianos, y al cobrarse los impuestos o reducirse la evasión, se ampliará la brecha entre el precio al productor y precio al mostrador.

Achique

El achique, al menos en una primera etapa, se reducirá significativamente, y muchos matarifes abandonarán la operatoria de comprar la hacienda y hacerla faenar por terceros, y se concentrarán en el reparto a carnicerías, debiendo para ello comprar carne en gancho a frigoríficos u otros operadores.

Con el paso de las semanas, se verá en cuánto se reduce la evasión fiscal –calculada en 10 mil millones de pesos– y cuánto de este monto saldrá del precio al productor y cuánto del precio al público.

Faena de hembras

De acuerdo con los datos de envíos a faena que publica el Senasa, en base a los DTA emitidos, en el trimestre diciembre 2016/febrero 2017, la faena de vacas crece un 9,4 por ciento y la de vaquillonas un 20 por ciento.

Crece también la faena de terneras (+18%), completándose un cuadro que confirmaría que la retención se está desacelerando. En cuanto a los machos, aumenta la matanza de novillitos (+8,4%) y terneros machos (+18%).

Pese a que nacen más terneros, y además se publicita mucho la recría, la oferta de novillos ha crecido, permaneciendo hoy la faena de esta categoría un 49 por ciento por debajo de 11 años atrás. Aumenta la oferta de todas las categorías, menos la de novillos.

Demanda china

Tanto el Rabobank como el Usda pronostican en estos días una demanda muy firme de carne por parte de China para la próxima década.

Para el 2025, China necesitará 2,2 millones de toneladas adicionales para satisfacer la demanda, y se estima que gran parte de esa brecha se cubrirá con importaciones.

El Rabobank destaca que desde el año 2000, mientras que los precios al mostrador de la carne de cerdo se han duplicado y los de pollo se han multiplicado 1,8 veces, el precio de la carne vacuna se ha cuadruplicado.

Se observa un incremento en el consumo per cápita de carne vacuna, y una tolerancia de los consumidores a pagar precios cada vez más altos en relación con las otras carnes.

Se estima que existe una demanda potencial muy importante de carne vacuna con valor agregado o con marca. Este informe no descarta que en los próximos años el valor de la carne vacuna en este mercado vuelva a crecer, en función de una oferta insuficiente.