La cosecha perfecta: genética, tecnología y ambiente

Si el clima no impacta, el fantasma de la soja a 240 dólares y el maíz a 140 es muy probable que ronde por el mercado en plena cosecha. 

Pablo Adreani
La Argentina va camino a la mayor cosecha de toda su historia, si el clima lo permite y no pasa lo que sucedió en abril de 2016 cuando lluvias de 400 milímetros en un mes provocaron pérdidas en cantidad y calidad en la cosecha de soja. Solo con maíz y soja podremos llegar este año a los 100 millones de toneladas, considerando 40 millones de maíz mientras, en el caso de la soja, no se descarta llegar a los 60 millones de toneladas.
 
Sucede que en esta campaña la evolución y condición de los cultivos de soja se ubica en el rango de muy bueno a excelente, lo que garantiza que muchas zonas extrapampeanas, como el NEA y el NOA, puedan llegar a obtener rendimientos muy cercanos o superiores a los récords históricos. Es justamente en estas zonas del país donde la mayoría de los productores reconocen el pago de las nuevas tecnologías o regalías a las nuevas variedades de soja. En esta campaña se ha dado la interacción perfecta entre genética, tecnología y ambiente; solo resta que el clima de aquí a la cosecha no se convierta en un factor limitante o negativo que impacte en los rendimientos finales. 
 
En el caso del maíz los rendimientos proyectados en zona núcleo se acercan a los 150 qq/ha (habrá muchas intra zonas donde los rindes tendrán un piso de 100 qq/ha). Ya se ha visto en la cosecha pasada que en zonas extra núcleo, como puede ser el sur de Córdoba, localidades como Alejandro, Laboulaye, se han cosechado maíces de 100 qq/ha. Este es un claro ejemplo de que el potencial de rendimiento de los híbridos responde a la tecnología y al medio ambiente.
 
El productor de maíz, que es el mismo que el de soja, no restringe el uso de una semilla de alto potencial porque el costo de la bolsa sea caro o barato. Quienes pagan hasta 200 dólares por bolsa de semilla de maíz, lo hacen porque dicho costo se recupera con creces con el mayor rendimiento obtenido. En el caso de la soja, nos encontramos con un productor, que es el mismo productor de maíz, que todavía muestra cierta resistencia a pagar por las nuevas tecnologías y variedades. Hoy hay variedades de soja con características de mayor rendimiento o resistencia a insectos, ideales en aquellas zonas donde la presión de insectos es mucho mayor y se requiere de una mayor cantidad de aplicaciones de fitosanitarios. 
 
Ha sido la utilización de mejores variedades de soja en Brasil y Estados Unidos lo que permitió lograr en esta campaña cosechas récord. En el caso de Estados Unidos, la producción de soja llega a 117,2 millones de toneladas y un rinde promedio a nivel nacional de 3.500 kg/ha. Para Brasil se estima una súper cosecha de 108 millones de toneladas y un rinde promedio récord de 3.200 kg/ha. En Argentina seguimos con un rinde promedio a nivel nacional de 2.800 a 2.900 kg/ha, y con gran dificultad para su mejora. No hay dudas de que la mejor genética hace la diferencia y permite a productores de soja de otros países ser más competitivos que los productores de Argentina. 
 
Sin ir más lejos, las proyecciones del Usda para maíz y soja en Estados Unidos de aquí a 2026, están basadas en un 100 por ciento en la mejora genética de las semillas que aportarán mayores rindes, y no en la expansión de la superficie. 
 
Volviendo a la cosecha récord en Argentina, es muy difícil no pensar en una potencial baja en los precios para el momento que ingresen los primeros lotes recolectados. En el caso del maíz ya ha comenzado la cosecha con rindes muy por arriba a los previamente proyectados. Y para la soja deberemos esperar un par de semanas para poder ver cómo avanzan los rindes de la cosecha temprana. Si el clima no impacta negativamente en el avance de la cosecha, el fantasma de la soja a 240 dólares y el maíz a 140 en cosecha es muy probable que ronde por el mercado.