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Holanda, un triángulo dorado para copiar y pegar

En 2016, Holanda totalizó exportaciones de productos agropecuarios por U$S 94 mil millones.

Favio Ré

Holanda tiene 45 mil kilómetros cuadrados, una superficie que es 60 veces menor a la de Argentina, y cultiva dos millones de hectáreas por año, 10 por ciento de lo que se siembra en nuestro país sólo con soja.

Sin embargo, el año pasado totalizó exportaciones de productos agropecuarios por 94 mil millones de dólares, y se ubicó segunda en el ranking mundial sólo por detrás de Estados Unidos, con una cifra que es dos veces y media los 39 mil millones que embarcó Argentina en productos primarios y agroindustriales.

Puerto global

El puerto de Rotterdam, el más grande de Europa, actúa como un factor clave: a través de allí importan materia prima de todo el mundo, como frutas y verduras, que luego acondicionan y comercializan en otros mercados. Pero las palabras innovación, tecnología, eficiencia y productividad, entre otras, forman parte del diccionario que explica estos sorprendentes indicadores de una nación que, más que del primer mundo, parece salida de los libros.

Por invitación de la embajada de los Países Bajos en Argentina, Agrovoz participó junto a un grupo de medios de una gira por la nación europea, como previa a la visita que el presidente Mauricio Macri realizará los días 27 y 28 de marzo. Uno de los temas clave de la agenda será la agricultura. Macri escuchará aquí cuál es el secreto de un país tan pequeño pero potente en la producción de alimentos.

Gestión integrada

“El triángulo dorado es la llave detrás del éxito holandés”, es la frase que se escucha durante una visita a la universidad Wageningen, que realiza investigaciones sobre mejoras en la calidad y productividad de los alimentos, en conjunto con las empresas y con el apoyo del Estado.

Por ejemplo, un estudio sobre cómo el uso de diferentes colores de luces led puede mejorar el crecimiento y sabor de los tomates; el proyecto es impulsado por la empresa Philips. “La colaboración cercana entre el gobierno, las empresas y la ciencia es la llave”, explican los funcionarios.

Colaboración es otra de las palabras que salta a la luz a lo largo del viaje y que los holandeses diferencian con énfasis de negociación: en el primer caso, se trabaja en conjunto detrás de un objetivo común; en el segundo, se parte de un objetivo propio que se quiere lograr y por eso los acuerdos son difíciles de alcanzar.

Horas después de conocer la universidad Wageningen, llega el turno de asistir a un agasajo organizado por embajador argentino en Holanda, Horacio Salvador, en su residencia, y del que participan empresarios. “Si aquí tuviéramos las tierras que tienen en Argentina, ya estaríamos alimentando a todo el mundo, lo que significa que ustedes pueden hacerlo”, se oye en una conversación.

Si el mundo fuera tan fácil como el copiar y pegar archivos en una computadora, el triángulo dorado es el elemento que encabeza la lista para hacer click y lograr que Estado, universidades y empresas dejen de mirarse de reojo y colaboren para lograr relaciones que brillen como el oro, pero no porque están atadas con alambre.