Efecto silo bolsa: China y los “farmers” ponen piso a la soja

En EE.UU., en Brasil y en Argentina, el acopio por parte de los productores actúa como regulador.

Carlos Petroli

Desde su posición de agricultor en Missouri, además de diplomático como agregado agrícola en la Embajada de los Estados Unidos en la Argentina, David Mergen imagina los mercados agrícolas como una manzana flotando en el agua.

Si hay más oferta que demanda, presiona la fruta (y los precios) hacia abajo. Pero, al bajar el precio, hay más demanda y menos oferta, con lo cual la manzana tiende al equilibrio y a flotar. Con una figura más local, pero extendida a Brasil y Estados Unidos, Mergen aludió también al efecto “silo bolsa”: la administración de las existencias por parte de los propios productores, que está actuado como amortiguador para “flotar”, moderar la tensión entre los abundantes stocks y la creciente demanda global. Así, los precios internacionales de la soja se mantuvieron en un rango de entre 350 y 385 dólares por tonelada.

Mergen estuvo en Córdoba el miércoles, en la 14 Jornada Soja con Sustentabilidad, y describió un escenario dominado por la definición de la cosecha en los Estados Unidos (el Usda anotó ayer un cálculo récord, a pesar de la incertidumbre climática), por la evolución de stocks abundantes en los principales orígenes, y también por un consumo en ascenso. Según indicó, a partir del 1 de octubre, cuando comienza la cosecha en Estados Unidos, se espera una cifra mayor de stocks (también en Brasil y la Argentina) que la de mediados de los años 2000 cuando los precios de la soja eran mucho más bajos. Pero, debido a que el consumo mundial ha crecido mucho, la relación entre las existencias y el consumo no representa una cifra más abultada. La retención entre productores hace que los precios no bajen tanto, pero tampoco suban en exceso, con lo que fijan un techo y un piso en los mercados.

En cuanto al resultado de la cosecha en Estados Unidos, si bien el panorama “va cambiando semana a semana”, el agregado agrícola vaticinó que se obtendrá un volumen similar al año pasado (récord) dado que están aumentando los rendimientos, de la mano de la tecnología, y también ocupación de nuevas áreas más al norte y al oeste del cinturón agrícola.

Como contrapeso de los mayores stocks mundiales de soja, el consumo está creciendo cada vez más rápido, a razón de 14 millones a 16 millones adicionales por año, con China y otros países que traccionan la demanda.

El agregado agrícola marcó algunas luces amarillas por el lado de la demanda de harina de soja, que está recuperando parte de los mercados que perdió hace tres o cuatro años. El consumo está creciendo muy rápido, pero las exportaciones no tanto, observó.

Lo mismo, el mercado internacional del aceite de soja no crece tanto como el de colza y girasol. Y el uso industrial también se está viendo afectado porque la demanda para biodiésel encuentra reservas en motivos ambientales. De este modo, mucho del aumento de la demanda se focaliza dentro de los propios países productores.