Las vacas tienen cría entre la soja y el maíz

En James Craik y en Colonia Almada, Richard Resiale desarrolla una ganadería de ciclo completo, con mejores resultados que la agricultura. La cría, la recría y la terminación se combinan con soja y maíz.

Alejandro Rollán

Sobre un rastrojo de maíz de primera recién cosechado en la zona de James Craik, las vacas preñadas pastorean dentro de un manejo racional y sin perder cobertura. La estrategia es parte de un planteo mixto, con el eslabón de la cría incluido, que Richard Resiale lleva a cabo en el departamento Tercero Arriba, en plena zona agrícola de la provincia. Un claro ejemplo de que la ganadería, en especial la cría, puede combinarse con la agricultura. Inclusive con mejor rentabilidad.

Resiale dio testimonio sobre el manejo ganadero que viene realizando en la región centro de la provincia durante la Segunda Jornada Córdoba Ganadera que se desarrolló este miércoles en el centro de convenciones del Dinosaurio Mall de la ciudad de Córdoba. La agrojornada fue organizada por La Voz y por Agroverdad y contó con el apoyo del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Provincia, el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), la Sociedad Rural de Jesús María y la Bolsa de Cereales de Córdoba. 

Las vacas, que comenzaron a parir esta semana, “están dentro de un esquema de rotación de pasturas, que tienen una permanencia en los lotes de cinco años, junto con los cultivos agrícolas”, precisó el productor ganadero.

El modelo de cría sobre pasturas implantadas que Resiale viene desarrollando desde siempre sumó hace 10 años dos nuevos eslabones: la recría y la terminación, y también en zona agrícola.

Cercano a la localidad de Colonia Almada, Resiale integra desde hace una década la producción de carne con la de granos. 

Cría y granos

En el campo de James Craik, la cría convive con la agricultura en 368 hectáreas. La ganadería ocupa 114 hectáreas, de las cuales 100 hectáreas están con pasturas y el resto se destina a la confección de silaje de sorgo que se utiliza para suplementación de la vaca de cría. En el grueso de la superficie, un total de 254 hectáreas se destinan a la producción de maíz y soja para cosecha. 

“Con un plantel de 300 vientres, el porcentaje de preñez es de 85 por ciento, y el de destete llega al 83 por ciento, con una reposición del 20 por ciento. Los vientres que salen del sistema se engordan para faena”, explicó Marcelo de León, técnico del Inta Manfredi, que asesora y sigue muy de cerca la evolución productiva encarada por Resiale.

Las 100 hectáreas de pasturas para las vacas con cría están consociadas y la dieta se complementa con el autoconsumo de silaje de sorgo. El manejo a campo es un modelo típico de cría, con un servicio estacionado entre los meses de agosto y noviembre, con la parición a partir de junio y julio. Los destetes son a partir de enero. 

Recría y terminación

Con un peso de 180 kilos, los terneros ingresan a la recría en el campo ubicado en Colonia 

Almada. Allí, el modelo de Resiale incluye la terminación, en combinación con la agricultura.

“Manejo 260 hectáreas, con una superficie ganadera de 60 hectáreas, de las cuales 12 hectáreas son de maíz y las obras implantadas con verdeos sobre rastrojo de soja”, precisó Resiale. La superficie agrícola del modelo mixto tiene un 32 por ciento de maíz y un 68 por ciento de soja, en función de la rotación de cada campaña.

Bajo esas condiciones, el sistema de recría y engorde provee un total de 900 novillos por año, divididos en dos ciclos productivos de seis meses cada uno.

Visión. Aliaga, Roca, Elizalde y Resiale expusieron sus experiencias durante la jornada ganadera realizada el miércoles en Córdoba. (Raimundo Viñuelas)

Manejo a campo

Con un peso inicial de 180 kilos, la recría tiene una duración de 70 días, durante los cuales los novillos pastorean verdeos en franjas, con el suplemento del silaje.

La terminación es a partir de los 250 kilos hasta llegar a los 400 kilos, con una dieta en la que varían las proporciones de silo de maíz, expeller de soja, concentrado y grano de maíz entero que ocupa el 80 por ciento de la ración ¿La duración del ciclo? Entre 100 y 120 días, con una ganancia de peso promedio superior al kilo diario.

A lo largo de los 10 años de existencia, el modelo de Resiale fue mutando en busca de mayor eficiencia. “Arranqué con un encierre a corral, con silaje y maíz entero. Después pasamos al autoconsumo del silaje de maíz y ahora con el mixer buscamos ser más eficientes. El silaje es un componente estratégico, porque nos permite hacer una recría más barata”, fundamentó.

Resultados

En pleno territorio agrícola, la cría desarrollada por Resiale le gana la partida económica a la soja y al maíz. “Con un ternero a un valor de 37 pesos por kilo vivo, la ganadería le aporta 12.918 pesos por hectárea, que significan en su equivalente en pesos 37 quintales de soja o 65 quintales de maíz”, comparó De León. Para que la soja aporte el mismo resultado, su rendimiento debería ser 54 quintales por hectárea.

La respuesta económica de la ganadería también tiene sus efectos en la agricultura. “Los lotes que salen de la ganadería tienen más fertilidad que los agrícolas, con lo cual mejora el rendimiento de los granos”, sostuvo Resiale.

Cría asociativa

Como integrante de un grupo de Cambio Rural, el productor mixto evalúa junto a sus pares armar en sociedad un campo de cría en zona agrícola. “Aspiramos a desarrollar un modelo de cría intensivo para proveer de terneros a los integrantes del grupo”, adelantó.

Ganadería de producción

“El camino por el cual hay que transitar es aquel que lleve a la ganadería a producir más”. La frase pertenece a Oscar Melo y fue pronunciada durante la apertura del ciclo de conferencias en la Segunda Jornada Córdoba Ganadera.

El referente de la producción ganadera en la provincia llamó a los productores a sustituir el modelo ganadero de tenencia por el que estimule la producción. “De lo contrario, vamos a volver a desperdiciar otra oportunidad”, admitió el consultor y exdecano de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Católica de Córdoba (UCC).

Para Melo, la ganadería de tenencia no ofrece futuro y no entusiasma a nadie. “Se maneja con poco pasto, poca plata y mucho trabajo”, ejemplificó.

Para desarrollar una estrategia que signifique producir más hay que mejorar, entre otros aspectos, la tasa de destete. “Hoy para producir 62 terneros necesito 100 vacas. Diferente es si produzco 75 con esa misma cantidad”, diferenció Melo.

El aumento en la eficiencia reproductiva tiene que estar complementado con la definición de un sistema de producción estable. “Hay que producir un novillo que sirva para todos los mercados, tanto para el consumo interno como para la exportación”, observó.

El camino hacia producir más carne tiene que ser habilitado por las exportaciones. “Sin exportación no hay futuro. De lo contrario, no vale la pena crecer”, aclaró Melo.

En su visión, no hay que aumentar la producción para que el novillo valga menos, sino que se necesitan, primero, más compradores del exterior. “Producimos por cada animal lo mismo que hace 20 años, consumimos menos y exportamos menos. En síntesis, la actividad se ha minimizado”, remarcó.

Con una oferta actual reducida y precios razonables, Melo identificó al momento actual como el indicado para emprender una ganadería diferente.