Maíz: claves para monitorear y frenar el ataque de orugas

En la Jornada + Maíz Córdoba, el especialista en manejo de plagas, Daniel Igarzábal, brindó algunas pautas de manejo para este insecto que, en promedio, provoca mermas del 36% en la producción.

Redacción Agrovoz

La Spodoptera frugiperda, más conocida como “oruga cogollera”, en promedio provoca daños que equivalen a mermas del 36 por ciento en la producción de maíz, con su consecuente pérdida en términos económicos. 

Y la situación tiende a agravarse, debido a que los materiales genéticamente resistentes ya no están funcionando para frenar estas plagas, por lo que se vuelve esencial volver a adoptar estrategias de manejo, monitoreo y aplicación de insecticidas que sean eficientes.

Estas fueron, a grandes rasgos, las conclusiones que dejó una conferencia que dictó el experto en manejo de plagas, Daniel Igarzábal, en el marco de la Jornada + Maíz Córdoba, oportunidad en la que recibió además el premio Agrovoz como Ingeniero Agrónomo del Año.

Tips para monitorear

En una conversación previa con este medio, Igarzábal ya había anticipado que los productores deberán a partir de esta campaña recuperar los conocimientos que aplicaban años atrás, cuando los materiales OGM aún eran efectivos para controlar las cogolleras.

Esto, más aún, en un año que se presume afectado por La Niña y, “cuanto más intensa sea la sequía, más grande la probabilidad de presencia de plagas”, precisó el socio de la consultora Halcón.

Por eso, para Igarzábal, la principal clave es monitorear los lotes, para anticiparse a una posible expansión de los insectos, y dio algunas recomendaciones sobre  cuándo y de qué manera hacerlo. 

Raspado. El técnico subrayó que lo primero que hay que intentar detectar es el “raspado” que deja el gusano en la hoja, que es importante para medir los niveles de infestación. De todos modos, dijo que es difícil de detectar directamente en las plantas, por lo que se necesita ingenieros agrónomos con experiencia para hacerlo. 

Trampas. Las trampas de feromona son, para Igarzábal, una herramienta que cada productor debe tener en su campo. “Un kit completo puede costar no más de 15 dólares para toda la campaña o todo un lote y ayuda muchísimo a tomar decisiones y no perder dinero”, evaluó.

Fenología. Igarzábal aconsejó un monitoreo de tiempo completo, desde la pre siembra hasta madurez fisiológica, y considerando las diferentes densidades de plantas por hectárea.

Frecuencia. En esto fue tajante: como mínimo, hay que observar los lotes una vez cada siete días. “Que no es lo mismo que una vez por semana. Si voy un martes y a la semana siguiente, un jueves, en el medio pasaron nueve días”, enfatizó. Y amplió que, en caso de altas temperaturas y que ya se haya detectado presión de plagas, el monitoreo sea más permanente: cada cuatro o cinco días. 

Tamaño. Para Igarzábal, la muestra debe ser de unas 50 a 100 plantas continuas en cada estación de muestreo, instalando una estación cada 60 hectáreas y considerando un mismo manejo agronómico en todos los lotes.  

Refugios. Además de los monitoreos, para Igarzábal “otra premisa es empezar a hacer refugios: allí es donde los insectos son susceptibles y donde necesitamos que se diluyan”.