La siembra de maíz, con prescripción digital

Monsanto lanzó un servicio de precisión que combina ambiente e híbridos con algoritmos matemáticos.

Redacción Agrovoz

En la próxima siembra de maíz, el productor podrá tener la precisión de un relojero. Tendrá la posibilidad de definir, en función del ambiente de cada uno de los lotes, la densidad de siembra del híbrido elegido con una precisión de 10 metros cuadrados.

La herramienta fue desarrollada por la empresa Monsanto para su marca de híbridos Dekalb. Bajo el nombre de “Prescripciones”, el semillero pondrá a disposición de los productores un servicio digital que combina la información a campo y los híbridos de la compañía.

Ciento por ciento argentina y desarrollada en los últimos seis años, la herramienta comenzó a gestarse a partir de entender la respuesta de cada híbrido a las prácticas de manejo por ambientes. Para ello, la empresa analizó los sitios en 18.400 hectáreas, a través de 35 capas georreferenciadas, que incluyen composición del suelo, relieve, imágenes de satélites, mapas de rendimiento, entre otras variables, en parcelas de 10 metros cuadrados. Los datos dieron lugar a una base de más de cuatro millones de datos, que incluye a casi toda la provincia de Córdoba.

Resultados

“Como resultado de este trabajo y mediante el uso de herramientas de análisis de Big Data se lograron desarrollar algoritmos que nos permiten proyectar rendimientos para la futura campaña. Estos rendimientos proyectados son simulados para diferentes escenarios climáticos, tales como Niña, Niño, o Neutro y compartidos con el productor para la toma de decisiones”, explicó Pablo Talano, líder de Soluciones Agronómicas Integradas de Monsanto.

Una vez definido el escenario productivo y el híbrido, se construye la prescripción que, según explicaron desde la empresa, tiene la particularidad de ser específica para cada hibrido y de ajustar la densidad de plantas cada 10 metros cuadrados. Según Talano, la herramienta permite lograr un mayor rendimiento, y reduce los riesgos de cosecha en un 40 por ciento.

Achicar la brecha

El avance de la industria genética en la incorporación de híbridos con mayor potencial de rendimiento no se está reflejando en los resultados a campo. En los últimos 10 años, la productividad media del maíz se ha estabilizado en un promedio de siete toneladas por hectárea. En el mismo tiempo, el salto dado por la potencialidad de los nuevos híbridos fue de 120 kilos por año, lo que se debería haber traducido en una ganancia genética de 1,2 toneladas.

“No podemos quedarnos con el negocio de entregar la genética en una bolsa, sino que tenemos que facilitar las herramientas para que la potencialidad de ese híbrido llegue al productor”, indicó Juan Moreno, gerente de Negocios de Maíz para Latinoamérica Sur. Para acceder a la herramienta, el productor debe, como primer paso, relevar los datos de sus lotes. Ese servicio lo prestan en la actualidad tres empresas: AGD, Clarion e Easy Agro, con un costo de 16 dólares por hectárea. Esa información, que se carga en una página web, tiene una vida útil de cinco años. En esta primera campaña, Monsanto bonificará el costo de la prescripción.