La presión que debilita la resistencia de los “fierros”

En un momento de expansión, la industria enciende luces amarillas que la hacen vulnerable.

Alejandro Rollán

El 10° aniversario de la Asociación de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas y Agrocomponentes de Córdoba (Afamac) coincidió ayer con la visita que hizo a la ciudad de Córdoba el ministro de la Producción de la Nación, Francisco Cabrera.

Durante la celebración que realizó la entidad empresaria, el ministro de Industria de la Provincia, Roberto Avalle, se encargó de mencionar que –en una reunión posterior agendada con el funcionario nacional– se iba a abordar la coyuntura de la maquinaria agrícola. Es que los empresarios están esperando que la competitividad del sector sea una política de Estado.

Amenazas y debilidades

Apoyada en una demanda interna que tiene el mejor desempeño de los últimos tres años, esta industria intenta disimular en tal crecimiento algunos condicionantes que la vuelven vulnerable.

El costo argentino sigue siendo la principal batalla que deben librar los fabricantes para seguir siendo competitivos. La presión que la inflación genera sobre la producción no solo le quita previsibilidad al mercado doméstico, sino que también encarece las exportaciones.

En el comercio exterior, los equipos argentinos pueden valer en dólares hasta 15 por ciento más que, por ejemplo, los fabricados en Brasil. De esta manera, los empresarios advierten que la investigación y los desarrollos realizados en el país –que en algunos equipos están a la vanguardia a nivel mundial– es difícil de colocar en otros destinos.

La presión impositiva, tanto nacional como provincial, también condiciona la inversión en capacidad de producción y tecnología de procesos, necesarias para que el sector siga generando mano de obra.

Para Mario Bragachini, especialista en maquinaria agrícola del Inta Manfredi, la expansión del empleo en el sector crece con procesos de alta productividad. “Eso es tecnología que requiere inversión”, aclara.

La importación, en especial de agrocomponentes, también ha encendido las luces de alerta. “La inserción que está teniendo Argentina en el mundo trae oportunidades y amenazas. No le tenemos miedo a la competencia, la queremos, pero pedimos igualdad de condiciones para hacerlo”, sostiene Gustavo Del Boca, titular de Afamac.

El aumento en el ingreso de agropartes se fundamenta en lo caro que resulta Argentina para producir algunos componentes. Es por ello que muchas empresas ven la posibilidad de crecimiento y de obtener competitividad a través de la importación.

Hace ya un año que el Gobierno nacional puso a consideración un proyecto de ley para el fomento y el desarrollo de la maquinaria agrícola. Si bien el borrador inicial circuló con consenso, debates internos entre los ministerios de Producción y Agroindustria hicieron que la iniciativa se frenara. Mientras tanto, los empresarios esperan una respuesta, bajo el formato legal que los funcionarios decidan.