Los cordobeses que manejan Vassalli lanzarán una nueva familia de cosechadoras

Con los 350 trabajadores con sus salarios al día, la fábrica de Firmat proyecta producir este primer semestre entre 90 y 120 máquinas. Confía en un acuerdo por una deuda con el Banco Nación.

Alejandro Rollán

Cuando en julio pasado se hicieron cargo de Vassalli, la emblemática fábrica nacional de cosechadoras ubicada en Firmat (Santa Fe), la planta llevaba dos años trabajando con interrupciones. Lejos habían quedado los tiempos en que fabricaba 50 unidades por mes y 600 por año.

Néstor Girolami (Isla Verde), Hugo Nicola (Berrotarán) y Sergio Barbero (Río Cuarto) integran el grupo de cordobeses, junto al bonaerense de Arrecifes Gastón Aguirre, que comanda la fábrica de las marcas Vassalli y Don Roque. Ellos aspiran a que la planta produzca 250 unidades por año.

Actualmente, con los 350 trabajadores al día, la fábrica proyecta para este primer semestre producir entre 90 y 120 máquinas. “De las cuales ya tenemos vendidas 74”, asegura Néstor Girolami, presidente de la empresa.

En Expoagro, donde Vassalli exhibe sus modelos de cosechadoras y aspira a seguir cerrando operaciones, la nueva conducción detalló ante Agrovoz cuáles son los proyectos.

Las perspectivas son cerrar 2017 con una producción de entre 160 y 180 unidades. “Con esos números, la fábrica funciona bien. Necesitamos un mínimo de 140 máquinas para lograr el equilibrio”, dimensionó Girolami.

Hasta julio, cuando tomaron el control, Nicola, Barbero, Girolami y Aguirre eran distribuidores de la marca y todavía lo siguen siendo.

Cambio de manos

Si bien los últimos tiempos ya no habían sido fáciles, Vassalli comenzó a agudizar sus problemas en diciembre de 2015. Mientras se mantenía la promesa del gobierno anterior de que el Banco Nación le iba a refinanciar la deuda de unos 200 millones de pesos, el atraso en el pago ubicó a la empresa en categoría tres. Eso hizo que se cayeran los acuerdos con los bancos.

Ante esta situación, a mediados de enero de 2016, un grupo de concesionarios recibe la propuesta de los antiguos dueños de hacerse cargo de la empresa. El 20 de abril comenzaron con su gerenciamiento, mientras negociaban las condiciones de venta. “Acordamos hacernos cargo de las acciones mayoritarias (de Mariana Vassalli) a cambio de una deuda que, con los bancos, la Afip, proveedores y empleados, llegaba a 350 millones de pesos”, recuerda Girolami.

Con el aporte de fondos y de gestión, el compromiso asumido con el personal, que llevaba varios meses de atraso salarial, era que en 90 días iban a tener normalizada la situación. “Así, el 7 de julio se pagó el mes de junio al día, aguinaldo y los 12 millones de pesos de deuda. Se empezó a trabajar las ocho horas de convenio, hasta el día de hoy”, destacó.

Con las refinanciaciones de pasivos en marcha, la empresa comenzó a poner el foco en la producción. Para los últimos seis meses del año se fijó como meta vender 65 máquinas, un objetivo que se alcanzó. “Vamos bien, se cumplió con lo acordado con los bancos, al día con los proveedores y los sueldos. El único problema es la falta de acuerdo con la deuda del Banco Nación”, admite el empresario.

La negociación con el Banco Nación, por una deuda que ronda en la actualidad los 250 millones de pesos, lleva varios meses y las partes confían en llegar a un acuerdo. El valor de la tasa, fijada por el banco en un 15 por ciento anual, es lo que aún resta convenir. La deuda con el Nación se generó cuando Vassalli contrajo un crédito para fabricar 250 cosechadoras para Venezuela, una operación que quedó trunca.

La nueva Vassalli

Mientras aguardan el acuerdo con el banco público, el equipo de ingenieros de la empresa ya está preparando una nueva familia de cosechadoras. Se trata de la línea Octubre Rojo, en referencia al momento en que comenzó el proyecto de diseño. La nueva cosechadora se va a presentar en Agroactiva, a fines de mayo. “Tenemos la fábrica y la gente para hacerlo”, aseguró confiado Girolami.

Se trata de tres axiales de los grupos seis, siete y ocho, con diferentes motorizaciones provistas por Scania, equipadas con trenes ZF delanteros de 24 mil kilos, doble tracción, de Estados Unidos, una tolva de 14 mil litros, y sistema de engrase automatizado. “Apuntamos a una cosechadora de última generación, para competir con tecnología y precio”, destacó Hugo Nicola.

Alianzas y planes para diversificarse

Como innovación en su línea de producción, Vassalli está sacando de fábrica los sinfines cementados de las plataformas, lo que evita el desgaste del material. “De esta manera, el productor no tiene que desarmar la máquina por los próximos cuatro años para hacer este servicio en el sistema de trilla”, justificó Néstor Girolami. 

Mientras avanza con el proyecto de la nueva familia de cosechadoras, la empresa analiza diversificar su producción. 

Vinculados con la actividad del agro, la empresa tiene en carpeta fabricar tractores y producir para terceros sus cabezales draper de aluminio. 

Ya mantuvo contactos con una empresa de Polonia para trabajar en una alianza que le permita llevar cosechadoras al país europeo y traer de allí equipamiento para la limpieza en municipios.

Sus gerenciadores también han mantenido contactos con una empresa china, para que la firma santafesina sea representante en el país en la construcción de torres para energía eólica. “Estamos abiertos a otras producciones”, sintetizó Girolami.