El “tribunal Monsanto”, contra la biotecnología

La multinacional pidió separar los hechos de la ficción y advirtió de que esta opinión “no judicial” puede ser mal interpretada.

Redacción LAVOZ

–Por si acaso no se ha enterado, compañero don Productivo, le aviso que en estos días cobró repercusión mediática internacional lo que resolvió el denominado “tribunal internacional Monsanto”, que concluyó esta semana, tras un simulacro de juicio en La Haya, que la empresa estadounidense de biotecnología es responsable de “ecocidio”.

–Por lo que he podido apreciar, camarada don Tecnológico, en el ámbito local no hubo reacciones por parte de referentes de las cadenas de producción o de expertos ligados a la tecnología agrícola, y sí una respuesta oficial por parte de la propia compañía internacional.

–Así es, mi amigo. Para redondear el dato, le cuento que el proceso contra la máxima investigadora mundial de semillas transgénicas fue impulsado por más de mil organizaciones y se llevó a cabo entre el 15 y el 16 de octubre de 2016 en La Haya, emulando los mecanismos de la Corte Penal Internacional que tiene sede en esa ciudad europea. Y el dictamen final estuvo a cargo de cinco juristas.

–Una vuelta de rosca, digamos, en la judicialización de la tecnología agrícola...

–El tribunal consideró a la empresa responsable de “ecocidio”, entendiendo esa figura como la de “causar daño severo o destruir el medio ambiente para alterar de forma significativa y duradera los bienes comunes o servicios del ecosistema de los cuales ciertos grupos humanos dependen e instó a Naciones Unidas a incorporarlo como delito penal al Estatuto de Roma que rige a la Corte Penal Internacional de La Haya. Cabe aclarar, sin embargo, que la sentencia no tiene efectos vinculantes ni sanciones de ninguna índole para la empresa.

–Reitero lo dicho en la frase anterior. ¿Y que ha respondido a esto la compañía?

–Monsanto informó que seguirá comprometida “a un diálogo real” con aquellos que están genuinamente interesados en la agricultura sustentable, los derechos humanos a la alimentación, a la salud y a un medio ambiente seguro. Según la compañía, el evento original fue organizado por un selecto grupo de críticos antitecnología en la agricultura y anti-Monsanto, que actuaron como organizadores, jueces y jurados. Y que se negó la evidencia científica existente y los antecedentes jurídicos de varios temas; y fue organizado con un resultado ya predeterminado. 

–Es decir, desacreditó por completo semejante “fallo”.

–Monsanto dijo que, en una época en la que el público está tratando de separar los hechos de la ficción, esta opinión no-judicial podría ser malinterpretada. Y que los derechos humanos y la agricultura merecen un diálogo abierto y reflexivo para ayudar a encontrar soluciones reales a los desafíos del hambre, la seguridad alimentaria y el papel de los agricultores en este propósito.