¿Cómo podría afectar la crisis en Brasil a la economía y el agro argentinos?

Un análisis de la economista Emilce Terré, de la Bolsa de Comercio de Rosario, da algunas pautas a tener en cuenta sobre el impacto que podría tener el “efecto Temer”.

Redacción Agrovoz

La crisis política que atraviesa Brasil luego de que se denunciara que el presidente Michel Temer avaló el pago de una coima, derivó en algunas consecuencias económicas.

La primera, la devaluación del real, que aunque este viernes recuperó parte de esa depreciación, llegó a perder ocho por ciento de su valor en una sola jornada, la caída más grande desde la crisis de 1999 y que a la postre fue letal para el plan de convertibilidad argentino.

La otra, fue el derrumbe de las acciones en la Bolsa de Comercio de San Pablo: el índice Bovespa llegó a retroceder más del 10 por ciento y tuvo que detener sus operaciones.

Siendo que Brasil es el principal socio comercial de Argentina: ¿cómo afectaría una continuidad de esta crisis a lo largo del tiempo? En un artículo divulgado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la economista Emilce Terré busca responder a este interrogante.

Overshooting

Según Terré, “es posible que los movimientos descriptos así como los que posiblemente se vean en el corto plazo tengan algo de overshooting, o sobre-reacción, y que si las fichas en lo político se acomodan con rapidez no se vean afectados los fundamentos de la reactivación brasileña en el largo plazo”. 

“Sin embargo, si ubicamos el presente suceso en el marco de una crisis política que comenzó hace ya más de un año e incluyó acusaciones de corrupción de un lado y de golpe civil desde el otro, preocupa que esta grave crisis institucional aún esté lejos de ser resuelta, lo que entorpece la incipiente reactivación de nuestro vecino país”, agrega Terré.

Impacto en Argentina

Para Terré, “es de suponer que una crisis de nuestro principal socio comercial no pasará inadvertida para la aún trastabillante economía local. Brasil es el destino del 20 por ciento de nuestras exportaciones, por lo que si a consecuencia de los sombríos pronósticos el público carioca compra menos bienes (incluidos bienes extranjeros), fuerte será la estocada sobre nuestras ventas al exterior (y por ende, sobre la entrada “genuina” de divisas)”.

En este contexto, considera que “la depreciación de nuestra moneda local en relación de la que muestre el real brasileño será unas de las variables claves a monitorear en las semanas venideras”. 

“Hoy, el índice del tipo de cambio real entre el peso y el real que elabora el Banco Central se encuentra en su nivel más bajo desde mediados del año pasado, ilustrando la pérdida de competitividad de nuestra economía respecto a la de nuestros vecinos”, afirma.

Es decir, Brasil es más barato para Argentina que Argentina para los brasileños, con el consecuente riesgo de que las inversiones que dudan entre ambos países se decidan por el primero debido a esta ecuación de costos. 

“Además, si la crisis brasileña fuese percibida en el mundo como una crisis regional, la salida de fondos de las economías emergentes afectaría las cuentas externas argentinas así como daría por tierra con las expectativas del gobierno nacional que la llegada de dinero fresco del exterior sea el puntapié que necesita nuestro país para retomar un sendero de crecimiento sostenido”, evalúa Terré.

¿Y en el agro?

La economista explica que la depreciación del real significa, en términos nominales, que se abarataron los bienes brasileños en relación a las monedas del resto del mundo. 

“La consecuencia fue clara: los precios internos de la soja subieron en Brasil disparando el aletargado farmer selling. Algunos traders privados reportaron que la nación paulista habría vendido entre tres y cinco millones de toneladas del poroto en una sola jornada. Esto por supuesto hace pensar que se desacelerarán las compras internacionales a Estados Unidos, por lo que el valor del futuro más cercano para la oleaginosa en Chicago perdió 10 dólares por tonelada el jueves”, describe Terré.

Y añade: “En nuestro mercado local, la caída de precio externa se compensó con el mentado aumento del dólar y las ofertas abiertas se mantuvieron casi al mismo nivel que la sesión previa, sostenidas por la necesidad de originar mercadería por parte de las fábricas. Surge de aquí que los precios de los granos se sostendrán en Argentina en tanto y en cuanto la evolución real del dólar compense el vaivén de los granos en el mercado externo”. 

En este contexto, según su mirada, “será fundamental la estrategia de continuar agregando valor al grano, ya que mientras los envíos externos de Brasil consisten mayormente en poroto de soja, los nuestros se centran principalmente en harina, aceite y demás derivados de su procesamiento”.